Una economía que crece, pero no siempre conversa
Los agregados macroeconómicos lucen envidables en el papel. El problema es cuando se sientan a la mesa con la economía del barrio.

Los indicadores macroeconómicos del país se defienden con nota en cualquier comparación regional. El PIB crece, la inflación se contiene, el turismo rompe récords. Y sin embargo, la conversación en la banca de la plaza es otra.

