El barrio y la tarima
La música popular dominicana siempre supo leer la calle. Ahora la calle le devuelve el favor sosteniendo un fenómeno global.

Cada vez que la música dominicana irrumpe en el mundo, alguien la descubre como si fuera nueva. No lo es. El sonido que ahora mismo suena en los audífonos de medio planeta lleva décadas ensayándose en una tarima del barrio, frente a un público que aplaude con la cadera.
La internacionalización no inventó nada: amplificó lo que la calle ya había decidido.
“La tarima de esquina no pide permiso. Eso es lo que el mundo está escuchando.”
El deber de la crítica no es bajarle el volumen a lo popular. Es escuchar con atención lo que el ritmo está diciendo sobre el país que lo produce.
Columna firmada por
Samuel Bautista Visil
Director


